sábado, 24 de noviembre de 2012

¡A despertar!

Discernir...parte I

(Del lat. discernĕre). tr. Distinguir algo de otra cosa, señalando la diferencia que hay entre ellas.

"Continuum"
Cuántas oportunidades nos dimos y damos de discernir es decir de distinguir a lo largo de nuestro camino de experiencias vividas...las diferencias entre las cosas en general?. Y me refiero a las cosas superficiales como a las más profundas, a las visibles y a las invisibles, a lo obvio y a lo no tan obvio. También a lo que ocurre en cada una de ellas.

En qué momento emerge o asalta eso de darnos cuenta de algo...que sin estar escrito o haber sido dicho..nos indica claramente que es una verdad. Que es una verdad ahí adelante de nosotros.

La pregunta es ¿ cómo nos damos cuenta de ello? ¿ de qué depende que ello ocurra? ¿es posible que ocurra?.......Si es posible!...

Discernir es un trabajo de tiempo completo, ¿pero cómo lo hacemos? ¿qué parte de nosotros entra en escena?. ¿Los sentidos? ¿La mente? ¿El ego? ....

En primer término nuestra mente comienza su trabajo de razonamiento, especulación, etiquetamiento, duda, confusión...busca un sistema que adecue aquello que no puede procesar, entra a jugar con valores que la sociedad humana por milenios impuso, busca estructuras que sometan aquello que no puede aprehender, cada vez que pensamos lo hacemos en base a una diversidad de moldes y plantillas impuestas desde la más temprana edad. Comienza con nuestros padres luego el sistema educativo después la religión, cultura, miedos....todo parece complotarse para no dejar traslucir aquello que no encaja con lo instituido. Si puede hasta utiliza los sentidos haciendo que constatemos con ellos lo que establece como verdad...pero aún así...no estamos del todo seguros...

¿Cómo funciona profundamente la sociedad humana? ¿Lo hace en libertad? ¿ Existe la libertad o sólo es un lindo deseo?

¿Qué pasa con nosotros cuando nuestra mente nos dice una cosa...pero inexorablemente sentimos otra?...la corazonada....

Sentir es un estado propio del campo del corazón.

Es el corazón quien nos permite saber. Él entiende y piensa. Él no se confunde ni perturba ni duda ni hace caso de moldes ni plantillas. Él sabe lo que es de lo que no es.

El corazón tiene su propio sistema, un punto de anclaje con el todo y es a él a quien se subordina todo otro sistema.con el corazón...














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